Archive for Julio, 2007

Jul 24 2007

Delisle en Corea

He sido desde siempre un gran defensor de los los tebeos. En realidad, mi iniciación a la lectura comenzó gracias a las contribuciones de Tintín, Astérix, El Príncipe Valiente, Blueberry y otros tantos personajes que llegaban por mano de mi padre, cuando me compraba algunos libros en la Feria del Retiro y varios de ellos eran comics. En vista de que ahora se pone en entredicho la profesión caricaturista, aprovecho para hablar del noveno arte.

Y es que por recomendación de mi amigo Raúl he leído una de las obras de Guy Delisle,
dibujante canadiense que sigue la vocación por el comic político que ya habían ensayado con grandísima calidad artística Art Spiegelman (Maus) o Marjane Satrapi (Persépolis). Pyongyang es la historieta de Delisle que he leído con verdadera fruición. Su estilo, aunque incorpora, como en los antedichos creadores, la denuncia y el escarnio de regímenes dictatoriales, introduce asimismo un peculiar sentido de humor, distante pero afilado, que ayuda a que su historia nos parezca más verosímil.

El autor, en efecto, no ha sufrido, como en los casos arriba descritos, las secuelas directas o indirectas de la represión política, pues narra sólo sus peripecias como visitante ocasional en Corea del Norte. Así que el sentido de humor que utiliza nos puede parecer a menudo superficial y cómodo, pero no por ello su crítica deja de ser implacable, viñeta a viñeta, en este locuaz relato. Lo descrito por Delisle es precisamente la cotidianeidad opresiva. Sabe que no es una víctima real del régimen norcoreano, que se encuentra sólo de paso allí, para realizar un encargo profesional. Se pregunta dónde están los auténticos damnificados y, sobre todo, por la alienación que sufren los coreanos con los que trata en la tierra de Kim Il Jong. Pyongyang tiene así una mezcla de perplejidad, indignación y melancolía que logra llegar hasta nosotros sin recurrir a la épica o al melodrama facilón.

No responses yet

Jul 19 2007

The Port of Last Resort

Published by Ricardo Cueva under Destacados, Quinetoscopio

He podido ver un documental modesto pero inteligente, del año 1998, llamado “The Port of Last Resort“, “El Puerto del la última Oportunidad”. El film es de Joan Grossman y Paul Rosdy, y la música de John Zorn. Nos narra la aventura de un grupo de alrededor de veinte mil judíos que se vieron obligados a emigrar desde Europa, escapando de la persecución nazi, nada menos que a Shanghai, en China. Cuando comienza la huida hacia allá, en 1938, la ciudad era un puerto franco sin exigencia de visa para instalarse. Bajo mandato japonés de manera oficial, en realidad tenía varias zonas con diversas potencias occidentales presentes, y entonces aún sin conflicto bélico con el país nipón (Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos). El auténtico motivo, pues, de que personas oriundas de un punto geográfico tan lejano arribaran a aquella ciudad multitudinaria de varios millones de habitantes y con todo tipo de negocios legales e ilegales (factorías, casinos, prostíbulos, clubes de jazz, comercio de alimentos y manufacturas…), estribaba principalmente en la política “de cuotas” que diversos países, como los Estados Unidos, habían fijado para limitar la entrada de los refugiados judíos en sus naciones. Shanghai era una ciudad cosmopolita y al mismo tiempo un enclave del dominio colonial en Asia. Los judíos, pues, llegaban a los últimos confines del planeta, hasta donde les permitía el cierre de fronteras establecido.

The Port of Last Resort no es un documental de tintes tan dramáticos como aquellos sobre campos de concentración o de exterminio que ya hemos visto otras veces y que tanta consternación y escalofrío nos han ocasionado. Esta es la historia de gentes que, pese a no haberse tenido que enfrentar a exterminadores o a perros mientras se hacinaban en campos de pesadilla, también sufrieron penalidades y dolor.

No responses yet

Jul 14 2007

Hoy es 14 de julio

Al margen de los comentarios coyunturales que puedan realizarse sobre la celebración y el ceremonial orquestado por Sarkozy hoy en el vecino país, me parece conveniente recordar el significado de la conmemoración del 14 de julio. A partir de 1789 y de este día concreto, la Historia nunca volvió a discurrir por idénticos carriles. Es verdad que antes, hacía algo más de una década, en las trece colonias americanas, y si nos remontamos atrás, a 1642 en Inglaterra, la época moderna ya había dado sus primeros frutos, originando cambios y convulsiones de cuyas consecuencias aún somos herederos.

Pero la Revolución francesa implicó definitivamente otra forma de entender el mundo político, de comprender la innovación humana y su capacidad crítica, el establecimiento de fundamentos nuevos para la creatividad y la acción, para la posibilidad de transformaciones nunca consideradas antes. El triunfo de la Revolución supuso que se engendraran categorías emancipadoras cuyo influjo nos alcanza, indudablemente:”pueblo”,”supresión de privilegios”, “república”, “sufragio”, “igualdad”, “derechos”, “ciudadanía”, “constitución”…el éxito de la conmoción francesa pronto se extendió a otros lugares del planeta; y todos aquellos que disfrutan de algún grado de democracia, de libertades y autogobierno, son hijos de aquel acontecimiento insólito. Y para quienes no posean tales bienes, nunca dejará de ser símbolo de un futuro esperanzador. Por todos ellos, celebro hoy la toma de la Bastilla. Porque el hombre quizás no pueda vivir sin alguna insignia, y esta es una de las que gozan aquellos que carecen de privilegios y quienes luchan por la emancipación política y social.

One response so far

Jul 13 2007

Valía política

Published by Ricardo Cueva under General

Nos deja un ministro valioso, inquieto, afín a las nuevas tecnologías, razonador y pragmático, pero que no pierde de vista su perspectiva de transformar la sociedad en la que vive, hasta el punto de ser uno de los introductores en España de la teoría sobre la renta básica de la ciudadanía. Me refiero a Jordi Sevilla, que, desafortunadamente, ha abandonado su cartera en el Ministerio para las Administraciones Públicas. La Administración española ha sido tradicionalmente una de las más lentas, ineficaces y asfixiantes que han podido existir en Europa. Sin embargo, Sevilla ha realizado notabilísimos esfuerzos a favor de una modernización profunda de sus estructuras. Personalmente, y debido a mi dedicación como abogado en asuntos de extranjería, creo que su tarea ha contribuido a aliviar la presión formidable que a menudo sufren en colas y bajo toneladas de papel nuestros visitantes foráneos.

Lo que me queda es una tremenda duda: ¿por qué dos de los mejores ministros de este Gobierno, López Aguilar y él, han tenido que abandonarlo, para marchar a la competición electoral autonómica?

One response so far

Jul 09 2007

Oriente

Últimamente se escribe y habla mucho acerca de China. El gigante asiático amenaza con expandirse sobre el extremo oriental del mapa. E intenta vender escaparates de imposible composición. Hong Kong, por mucho que nos digan, no es un sistema autónomo dentro de la República Popular China, país que ha aprendido lo peor del capitalismo peleón, combinándolo con el viejo rigor comunista. Hay pocas cosas peores que esa clase dirigente, combinación de empresario sin escrúpulos y burócrata inflexible (quizás el absurdo y ultratiránico esquema de Corea del Norte). Y que encima sabe cómo venderles mercancía barata a todos los proletarios occidentales. Quienes entran en las tiendas de “todo a cien” (ahora “a un euro”, no hay reparos ante estas nimias reconversiones) son aquellos que poseen menos poder adquisitivo en las grandes ciudades. Eso por no hablar de los cientos de miles de aparatos con marca japonesa que exporta aquella nación oriental. Paradoja, pues: la China comunista provee una revolución del consumo, es la mejor potectora del capitalismo. Y al mismo tiempo, ahora su más implacable guardiana. El arma favorita de la cual dispone es la de no reconocer derechos y libertades a sus súbditos.

No responses yet

Jul 03 2007

Espigueo

Published by Ricardo Cueva under Quinetoscopio

Muchas veces me he preguntado sobre aquellos que recogen las sobras arrojadas al suelo por el consumo masivo. Hay alguien que, aun no estando de actualidad nunca, por ir en dirección opuesta a las modas, se interrogó sobre este fenómeno y rodó una película bellísima, del género documental, llamada Los espigadores y la espigadora (”Les glaneurs et la glaneuse”), cuando contaba con setenta y dos años de edad.

Se trata de la realizadora belga Agnès Varda, quien en el año dos mil indagó, cámara de vídeo al hombro, acerca de verbos que a los urbanitas tan extraños nos resultan, los de “espigar” y “racimar”, para finalmente ir a los mercadillos de París cuando levantan sus tenderetes o situarse en los alrededores de los hipermercados que arrojan restos de sus productos a la basura. De esta manera tan poco ortodoxa, Varda liga lo antiguo a lo nuevo, pero guiándose por la continuidad de las divisiones sociales. Los huérfanos, viudas, ancianos, recogían esa porción de cosecha que el propietario se había dejado en sus tierras y hoy diversos desheredados también reúnen objetos inservibles, neveras, muebles, muñecas y alimentos. La lírica de la Agnes resulta de una sencillez conmovedora, dada al juego de la improvisación, pero también a la nota ensimismada. Despacio, con el ritmo que parece acompañar a las estaciones, el que precisamente acompaña a la recolección, Varda recorre una galería de personajes entrañables, como lo son el cocinero que recoge sus propios condimentos del campo, un parado que da clases de francés a inmigrantes, algunos creadores apasionados del reciclaje, el “recuperador” que agita las conciencias. La cineasta envuelve asimismo la narración con algunas alusiones a su propia persona irónicas y lúcidas, porque siente que ha alcanzado una edad poco dada a dejarse embaucar por algo que no sea el eterno discurrir del espigueo, ayer bajo una forma y hoy transmutado en otra.

One response so far