Jul 19 2007
The Port of Last Resort
He podido ver un documental modesto pero inteligente, del año 1998, llamado “The Port of Last Resort“, “El Puerto del la última Oportunidad”. El film es de Joan Grossman y Paul Rosdy, y la música de John Zorn. Nos narra la aventura de un grupo de alrededor de veinte mil judíos que se vieron obligados a emigrar desde Europa, escapando de la persecución nazi, nada menos que a Shanghai, en China. Cuando comienza la huida hacia allá, en 1938, la ciudad era un puerto franco sin exigencia de visa para instalarse. Bajo mandato japonés de manera oficial, en realidad tenía varias zonas con diversas potencias occidentales presentes, y entonces aún sin conflicto bélico con el país nipón (Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos). El auténtico motivo, pues, de que personas oriundas de un punto geográfico tan lejano arribaran a aquella ciudad multitudinaria de varios millones de habitantes y con todo tipo de negocios legales e ilegales (factorías, casinos, prostíbulos, clubes de jazz, comercio de alimentos y manufacturas…), estribaba principalmente en la política “de cuotas” que diversos países, como los Estados Unidos, habían fijado para limitar la entrada de los refugiados judíos en sus naciones. Shanghai era una ciudad cosmopolita y al mismo tiempo un enclave del dominio colonial en Asia. Los judíos, pues, llegaban a los últimos confines del planeta, hasta donde les permitía el cierre de fronteras establecido.
The Port of Last Resort no es un documental de tintes tan dramáticos como aquellos sobre campos de concentración o de exterminio que ya hemos visto otras veces y que tanta consternación y escalofrío nos han ocasionado. Esta es la historia de gentes que, pese a no haberse tenido que enfrentar a exterminadores o a perros mientras se hacinaban en campos de pesadilla, también sufrieron penalidades y dolor.