Jul 03 2007

Espigueo

Published by Ricardo Cueva at 2:16 under Quinetoscopio

Muchas veces me he preguntado sobre aquellos que recogen las sobras arrojadas al suelo por el consumo masivo. Hay alguien que, aun no estando de actualidad nunca, por ir en dirección opuesta a las modas, se interrogó sobre este fenómeno y rodó una película bellísima, del género documental, llamada Los espigadores y la espigadora (”Les glaneurs et la glaneuse”), cuando contaba con setenta y dos años de edad.

Se trata de la realizadora belga Agnès Varda, quien en el año dos mil indagó, cámara de vídeo al hombro, acerca de verbos que a los urbanitas tan extraños nos resultan, los de “espigar” y “racimar”, para finalmente ir a los mercadillos de París cuando levantan sus tenderetes o situarse en los alrededores de los hipermercados que arrojan restos de sus productos a la basura. De esta manera tan poco ortodoxa, Varda liga lo antiguo a lo nuevo, pero guiándose por la continuidad de las divisiones sociales. Los huérfanos, viudas, ancianos, recogían esa porción de cosecha que el propietario se había dejado en sus tierras y hoy diversos desheredados también reúnen objetos inservibles, neveras, muebles, muñecas y alimentos. La lírica de la Agnes resulta de una sencillez conmovedora, dada al juego de la improvisación, pero también a la nota ensimismada. Despacio, con el ritmo que parece acompañar a las estaciones, el que precisamente acompaña a la recolección, Varda recorre una galería de personajes entrañables, como lo son el cocinero que recoge sus propios condimentos del campo, un parado que da clases de francés a inmigrantes, algunos creadores apasionados del reciclaje, el “recuperador” que agita las conciencias. La cineasta envuelve asimismo la narración con algunas alusiones a su propia persona irónicas y lúcidas, porque siente que ha alcanzado una edad poco dada a dejarse embaucar por algo que no sea el eterno discurrir del espigueo, ayer bajo una forma y hoy transmutado en otra.

One Response to “Espigueo”

  1. David de Ugarteon 03 Jul 2007 at 10:59

    Una bonita metáfora también sobre la imposibilidad de la “creación”, del mito en el que se trata de sustentar la mal llamada propiedad intelectual

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