Ago 04 2007
Hijos de Ulises
LLega el principal mes del verano y con él los viajes. Unos deciden descansar de todo, ir a la playa o tumbarse bajo los árboles en el monte. Y los hay que preferimos seguir con nuestro deambular, que ahora pasa del entorno madrileño a otros lugares donde viven distintas gentes.
Por supuesto, gran parte de lo que ocurre en el mundo llega a nuestra retina u otros sentidos a través de numerosos medios. Pero no por ello ha dejado de existir la experiencia del viaje. Podemos intentar descibir cómo se maneja una bicicleta, pero realmente nos encontraremos con que el campeón ciclista no sabría darnos con exactitud las instrucciones para hacerlo. Parecido ocurre con la experiencia. Resulta sumamente difícícil expresar en qué consiste la que hayamos tenido sobre este o aquel fenómeno. Pero se produce. Y cada uno tiene las suyas. Por eso el viaje, la travesía, son insustituibles. Por eso la emoción te invade cuando tomas ese tren o el avión que te conducirá hacia la aventura, a otro episodio inexplicable de esos que sólo se dan una vez en la vida.
pretende ser un cuaderno sobre reflexiones cercanas a la cultura y al pensamiento críticos, y donde también resultará inevitable el apunte personal acerca de recuerdos, vivencias y aficiones varias.