Jun 13 2007

I, Claudius: revisited

Published by Ricardo Cueva at 1:41 under General

Lentamente, pero sin pausa, he tenido la oportunidad de ver completa la antigua serie televisiva producida por la BBC, Yo Claudio. Era una serie de mi niñez, furtivamente entrevista durante alguna gira familiar de esas en las que los adultos se distraen un poco y puedes presenciar un telefilm de hasta dos rombos sin que se note.

Recordaba vagamente el texto, los rostros, aquellos ademanes a veces teatrales de los actores. Pero no creo que fuera exactamente una obra de teatro para la televisión. Más bien el intento de trasmitir algo del espíritu de las tragedias shakespearianas bajo el manto de un excelente escritor, Robert Graves. Yo, Claudio emanaba una fatalidad terrorífica, envolvía al espectador en la nube de un negro destino, en la invevitabilidad de la corrupción política mezclada con la familiar. Pero, sobre todo, estaba el rechazo de extraerle un sentido progresivo a la Historia. Tras la dinastía julio-claudia vendrían otras, quizás mejores, decía la Sibila, pero no había esperanza alguna para la reinstauración de la república ansiada por Claudio. No existiría un final feliz, redención alguna. El pasado quedaba irremediablemente hundido tras toneladas de tierra. La ambición y los deseos de los hombres eran ridículos.

Hoy día, Yo, Claudio me sigue pareciendo una sobrecogedora narración. Terrorífica y agobiante. Rebosando maldad. No se puede sobrevivir a todos, insiste la Sibila, refiriéndose a los malhechores que han rodeado y todavía amenazan a Claudio. No se pueden soportar todos los enredos y crímenes sin desfallecer, aunque uno sea tan listo como el emperador tartamudo. Cuando el mal aún no ha cumplido su ciclo, resulta imposible escaparse a él. El mensaje fatalista inunda la serie hasta el último minuto de su metraje.

El hombre moderno, claro, no cree en estas cosas…

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